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¿Qué es el Propóleo?


El propóleo o própolis es una sustancia resinosa, balsámica, de color amarillo pardo, verde pardo, castaño o incluso casi negro, dependiendo de su origen botánico.

Tiene un sabor acre, frecuentemente amargo, y olor agradable, muy aromático.

El término propóleo procede del griego pro polis. 'Pro' significa delante de y 'polis', ciudad. Su etimología hace alusión a una de las finalidades del propóleo y es la de ser el modo natural de defensa de la colmena ante cualquier posible enemigo.

Las abejas construyen con él su colmena, rellenan grietas y endurecen las celdillas del panal. Con un efecto protector frente a virus y bacterias, el propóleo ayuda a mantener la asepsia de la colmena, permite embalsamar los cadáveres de intrusos difíciles de expulsar debido a su gran tamaño (ratas, lagartos, serpientes), evitando su putrefacción en el interior de la misma, y ayuda a reducir al mínimo la piquera (entrada de la colmena) mezclándolo con ceras, tierra, arena y restos vegetales, para así evitar el pillaje de otras abejas o la entrada de enemigos, o bien, proteger la colmena en caso de frío intenso o viento.

Son las propias abejas las que determinan el empleo del propóleo en la colmena, de acuerdo a sus necesidades.

El propóleo procede de la resina obtenida por las abejas a partir de las cortezas de determinados árboles, como el álamo, el castaño, el pino, el sauce, el abeto y el abedul, mezclada con secreciones de algunas de las glándulas de las abejas y, por lo tanto, con saliva, cera y polen en distintas proporciones de acuerdo con el fin a que lo destinen en la colmena.

Se recoge de las colmenas mediante raspado o a través de trampas, siendo este último sistema el que ofrece mayor garantía de calidad del producto y una menor contaminación. La recogida se hace antes de la llegada del invierno en las regiones templadas y, en los climas tropicales, al inicio de la estación de lluvias, cuando la propolización está más activa.

La producción anual de propóleo oscila entre los 10-300 g/colmena, y depende de la variedad de abejas, el clima, la flora y el dispositivo de recogida empleado.